Como mejorar la calificacion energetica de tu vivienda

Certificado energético: cómo mejorar una baja calificación

En los hogares españoles, la eficiencia energética se mide por la certificación de los inmuebles, que va de la ‘A’ (más eficiente), a la ‘G’ (menos eficiente). En España esta regulación está vigente desde el año 2013 y todavía la mayoría de inmuebles tienen una certificación baja, principalmente tipo ‘G’, siendo minoritarias las de tipología ‘A’ o ‘B’. Empezaremos por lo básico.

¿Qué es un certificado energético en una vivienda?

El certificado energético o CEE es un documento oficial y obligatorio que determina las características energéticas de un inmueble. Expresa el consumo energético de la vivienda en calefacción, refrigeración y agua caliente por metro cuadrado de superficie útil y las emisiones de CO2 a la atmósfera debido a estos consumos de energía.

El certificado se divide en siete letras de la A (la superior) a la G (la más baja) que certifican cuán eficiente es tu inmueble.

  • Certificado A: Con este certificado puedes estar tranquilo, puesto que estás ayudando a cuidar el medio ambiente. Es la certificación de mayor eficiencia, lo que supone que el gasto energético es menor al 55%. Color: verde fuerte.
  • Certificado B: El inmueble cuenta con una muy buena certificación y su gasto energético se sitúa entre el 55% y el 75%. Color: verde oliva.
  • Certificado C: Esta categoría todavía se salva de tener una mala calificación. La vivienda tiene buena eficiencia, aunque se podría mejorar. Estas viviendas cuentan con un gasto entre el 75% y el 90%. Color: verde claro.
  • Certificado D: Se trata de una de las etiquetas más habituales en las viviendas españolas. Su gasto energético se sitúa entre el 90% y el 100%. Color: amarillo.
  • Certificado E: Con este certificado la calificación ya es mejorable. En este tipo de viviendas el gasto energético se establece entre el 100% y el 110%. Color: naranja claro.
  • Certificado F: Entramos en una de las peores letras energéticas. En este tipo de viviendas, el gasto energético se establece entre el 110% y el 125%.
  • Certificado G: El peor de todos los calificativos. Las casas con esta etiqueta carecen de cualquier tipo de eficiencia energética. Si tu vivienda obtiene esta etiqueta roja deberás realizar una reforma, dado que su consumo energético es mayor al 125%.
De la G a la A se evaluan los distintos niveles del certificado energetico

La reforma no será obligatoria en ningún caso, si bien en todos los documentos oficiales de la vivienda deberá mostrarse el tipo de calificación energética que tiene la misma, por ejemplo en un proceso de venta o de alquiler.

Si bien es cierto que en cualquier caso, una vivienda con una G en el certificado energético consumirá en mayor medida que una vivienda con una calificación A. El gasto será el doble en calefacción, aire acondicionado y agua caliente.

Formas de mejorar la calificación de eficiencia energética de tu hogar

Sistema de calefacción eficiente

Los sistemas de calefacción de carbón o gasoil no son óptimos para la eficiencia energética. En su lugar, es mejor el uso del gas o de energías renovables como la aerotermia (bomba de calor que utiliza aire y depende de las condiciones climáticas exteriores) o la geotermia (bomba de calor de agua que viene del interior del subsuelo).

Agua caliente

Supone un 26% del consumo de los hogares. Para tener un hogar sostenible es recomendable evitar calderas eléctricas para disponer de agua caliente. La mejor opción en edificios de viviendas es un sistema central de agua caliente o en inmuebles independientes el uso de placas solares o un sistema de aerotermia.

Además, para la eficiencia energética, una buena práctica es utilizar reductores de caudal y grifos de monomandos con termostato, que no solo benefician al medio ambiente sino que ayudan a ahorrar entre 30 y 200 euros en la factura del agua.

Iluminación

Una de las acciones recomendadas es instalar un sistema de electricidad moderno en un inmueble, que puede suponer entre 2.000 y 3.000€ en un piso de 100 m2. Incluir un sistema domótico para el encendido y apagado de luces y aparatos eléctricos es otra de las principales recomendaciones.

Hay que destacar que la iluminación supone el 15% del consumo mundial de electricidad y 5% de la emisión de gases de efecto invernadero.

Placas solares

El uso de las placas solares contribuye a la mejora de la calificacion energetica

Para la eficiencia energética de la vivienda es recomendable contar con energías renovables. La opción más habitual son los paneles solares fotovoltaicos, que son viables en la gran mayoría de los inmuebles españoles, en caso de no disponer de uno ya, y que contribuyen a un importante ahorro en la factura eléctrica.

El uso de estas placas solares ayuda a reducir hasta 18 toneladas al año de gases contaminantes en una sola vivienda.

Aislamiento térmico

Aquí destacan tres elementos clave: ventanas, paredes y suelo.

En cuanto a las ventanas, lo ideal es que sean de cierre hermético, doble cristal y permitan el paso de la luz natural. En las paredes, lo recomendable es verificar si la vivienda tiene aislantes como poliestireno, lana mineral, planchas de EPS o paneles de fibra de madera. Finalmente en los suelos, lo mejor es contar con un suelo de madera o una base de aislante térmico.

El punto más importante aquí son las ventanas, la fuente más importante de dispersión de calor de una vivienda. Sustituir unas ventanas con vidrio simple por otras con doble capa de vidrio y rotura de puente térmico es una medida muy efectiva para mejorar la eficiencia energética de un inmueble.

Tener un certificado energetico positivo tendrá beneficios fiscales

Mejorar la calificación de eficiencia energética de las viviendas tendrá beneficios

La rehabilitación de viviendas contará con una deducción de hasta el 60% en el Impuesto de la Renta sobre las Personas Físicas (IRPF) si se contribuye a la mejora de la eficiencia energética de la vivienda habitual, según se desprende del Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia. Este proyecto contempla una partida de 6.820 millones de euros para la rehabilitación de vivienda y regeneración urbana.

Además, se propone una deducción del 20% para quienes, al realizar determinadas obras, reduzcan, al menos, un 7% de la demanda de calefacción y refrigeración de la vivienda (asimilable a una sustitución de ventanas por unas de altas prestaciones).

Por otro lado, dará una deducción del 40% a quienes rebajen en un 30% el consumo de energía primaria no renovable, acreditable a través del certificado de eficiencia energética.

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