Consejos para reducir el consumo eléctrico del hogar y el ahorro de energía en tus facturas

Desde la década de los años noventa, el consumo energético de los hogares españoles ha evolucionado por encima del crecimiento de la población, a una tasa incluso 3 veces superior. Eso se ha debido, principalmente, al incremento del equipamiento doméstico, según IDAE. Este dato repercute directamente en el aumento de nuestras facturas de luz y ahorro de energía. Desde AEE Soluciones te proponemos algunos trucos básicos para ahorrar en tu consumo eléctrico:

1. Vigila tus facturas

Cambiar la tarifa de luz permite buscar una oferta mejor. Se trata de buscar una tarifa que incluya precios mejores y permanentes para conseguir un ahorro de energía y en la factura de electricidad. Comprueba en tu factura si estás pagando por servicios de mantenimiento o similares. Puede que nunca los necesites (o que cuando los necesites no te cubran lo que te haya pasado) con lo cual es un sobre coste que pagas innecesariamente.

Las distintas comercializadoras del mercado brindan numerosas ofertas al usuario, pero para encontrar la más ventajosa se puede utilizar un comparador de tarifas eléctricas y comprobar cuál ofrece el mejor precio ligado a un descuento tanto en el término fijo como de consumo. Este método debe utilizarse como una referencia, ya que estos comparadores no siempre tienen todas las tarifas, ni las mejores, en cada momento. Por eso, es mejor consultar a un asesor o empresa asesora de ahorro de energía, que nos realice un estudio mas detallado y más objetivo. AEE Soluciones ofrece este servicio de asesoramiento energético de forma gratuita y realiza los trámites en función de lo que el cliente desee.

2. Disminuye la potencia contratada

cambiar potencia disminuir consumoEn muchos de los casos, la potencia que nosotros contratamos es mucho mayor que la que nosotros realmente necesitamos. Por lo tanto, es otro factor importante para rebajar el importe a pagar todos los meses y ahorrar energía. Además, es importante ajustar el término fijo al que realmente se necesita en cada momento. ¿Cómo hacerlo? Suma el consumo de los aparatos que sueles tener encendidos al mismo tiempo, añade un margen para la iluminación y otros aparatos de pequeña potencia. El resultado es la potencia real que necesitas. ¿Está cerca de la que contratas?

3. Controla la franja horaria

Controlar la franja horaria en la que el consumo eléctrico es más barato será uno de los factores más determinantes para reducir nuestra factura de la luz y el ahorro de energía. Para ello, los usuarios deben contratar una tarifa de la luz con discriminación horaria. Este tipo de tarifa establece dos periodos de consumo, cada uno con su precio: las horas punta (de las 12 del mediodía a las 10 de la noche en invierno y de la 1 de la tarde a las 11 de la noche en verano) y las horas valle (el resto). Es en estas horas valle cuando puedes ahorrar un 47% aproximadamente respecto a la tarifa base. Te interesa sobre todo si la calefacción y el agua caliente de tu casa dependen de la energía eléctrica y si eres capaz de concentrar más del 35% del consumo general en las horas valle.

4. Adapta la decoración a la temperatura

Adaptando la decoración a la temperatura se reduce el uso de la calefacción y el aire acondicionado, lo que permite ahorrar energía. Antes las casas tenían habitaciones que se usaban en función de la estación del año: las del sur, en invierno; y las del norte, en verano. Actualmente es más difícil mover habitaciones cada seis meses, pero puedes adaptar la decoración a la temperatura y así reducir el uso de la calefacción y el aire acondicionado. En invierno escoge alfombras y tapicerías de lana, cortinas gruesas y rodapiés en las puertas. En verano, decántate por tejidos ligeros de algodón o gasa.

5. Ahorra en el aire acondicionado y la calefacción

Controla el calor de la casa. La temperatura razonable de una casa oscila entre los 19 y los 21ºC en invierno. Por la noche, los grados en las habitaciones deberían bajar entre 15 y 17ºC ya que son temperaturas de confort razonable. Por cada grado por encima de los 20º, la calefacción consume entre un 5% y un 7% más de energía. En el caso del aire acondicionado, cada grado por debajo de los 25º implica un 8% más de energía aproximadamente. Además, se recomienda purgar los radiadores al comienzo de la estación.

    • En verano fija la temperatura de tu aire acondicionado en torno a los 26ºC. Además, aprovecha para ventilar la casa cuando el aire de la calle es más fresco y apaga el aire acondicionado al menos media hora antes de salir de casa. Así evitarás las fuertes bajadas de temperatura para enfriar con rapidez el ambiente. El frío residual será más que suficiente y tu cuerpo empezará a adaptarse a la temperatura exterior, evitando resfriados.
    • En invierno se recomienda programar el encendido de la calefacción una hora antes de llegar a casa. Y, de la misma manera que con el aire acondicionado, no subir de manera brusca la temperatura para calentar el ambiente de forma casi instantánea.

6. Desconecta los electrodomésticos que no usas

Los aparatos conectados en estado de reposo o StandBy son los culpables de un gran incremento de las facturas de luz.  Si apagas el televisor con el mando a distancia, el piloto de la TV puede seguir consumiendo. Mantener enchufado el cargador de tu portátil y de tu móvil cuando la batería está cargada, al igual que tener enchufados la impresora y escáner de forma ininterrumpida genera un consumo de electricidad constante. Por eso, cuando no los estés usando es importante desconectar los electrodomésticos al finalizar su uso para ahorrar en tu factura. Tenerlos en modo StandBy gasta, menos que hace unos años, eso sí, pero es un gasto absurdo, al fin y al cabo. Utilizar una regleta con interruptor para apagar totalmente todos los electrodomésticos que no se estén utilizando, ya que ese StandBy supone el 2,3% del consumo total del hogar. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha creado una calculadora de consumo en StandBy que permite conocer el gasto que supone cada electrodoméstico en modo reposo.

7. Mejora el uso del horno y vitrocerámica

No abras de forma innecesaria el horno, ya que cada vez que lo haces pierdes un mínimo del 20% de la energía acumulada en su interior. Utilízalo cuando sea realmente necesario, pero valora si puedes utilizar el microondas en su lugar, ya que este cambio supone un ahorro entre el 60 y el 70% de energía, además de tiempo.

Aprovecha el calor del horno o el de la vitrocerámica para cocinar varias cosas a la vez o una después de otra. Apágalos un poco antes de lo necesario para que los alimentos se acaben de cocinar con el calor residual. Además, cocina con recipientes con tapa y ahorrarás hasta un 25% de energía.

8. Evita simultanear el uso de los electrodomésticos de mayor potencia

Si conectas al mismo tiempo la placa de inducción o vitro, la plancha, el horno y el lavavajillas estarás incrementando la potencia consumida y necesitarás contratar más energía. Sin embargo, si tienes en cuenta el factor de simultaneidad, puedes organizar de forma equilibrada el uso de estos electrodomésticos. De esta forma reducirás la potencia contratada y por consiguiente, un ahorro de energía y dinero.  En este post encontrarás indicaciones sobre cómo calcular la potencia mínima que puedes contratar teniendo en cuenta el factor de simultaneidad.

9. Programa tus planchados

En lugar de planchar unas pocas piezas sueltas en cada ocasión, plancha la mayor cantidad posible de una sola vez, ya que de lo contrario multiplicas el consumo de electricidad. Comienza por la ropa que requiere menos calor, y deja para el final la que necesita más. Si quieres mejorarlo más, realiza el planchado en la franja horaria en que la electricidad sea más económica.

10. El frigorífico, la lavadora y el lavavajillas consumen menos con hábitos eficientes

Se puede reducir mucho el consumo del frigorífico con estos hábitos:

    • Muchas veces nos fijamos en sus consumos a puerta cerrada y olvidamos que cuando más gasta es cuando la puerta está abierta. Párate a pensar antes de abrir qué es lo que necesitas de dentro y donde está, así abrirás y cerrarás más rápido logrando un ahorro de energía.
    • El congelador consume más si está medio lleno. Mantén el congelador lo más lleno posible ya que los alimentos ya enfriados mantienen la temperatura baja.
    • Limpia al menos una vez al año la parte trasera, le ayudarás a trabajar.
    • No introduzcas nunca alimentos calientes, si los dejas enfriar fuera, ahorrarás energía. Cuando descongeles, hazlo pasando el alimento a la nevera en lugar de dejarlo fuera, de esta forma el frigorífico aprovecha el frío que desprende.
    • Ajusta el termostato para mantener una temperatura de 5ºC en el compartimento de refrigeración y de -18ºC en el de congelación.
    • Deshazte de la capa de hielo que se puede llegar a formar en el congelador para evitar el sobregasto eléctrico derivado. Esto sucede en el caso de congeladores que son no frost, ya que los nuevos vienen preparados para no generar esa capa de hielo. Descongela el congelador antes de que la capa de hielo alcance los 3 mm de espesor, así podrás conseguir ahorros de hasta el 30%.

La lavadora y el lavavajillas, son otros dos de los electrodomésticos en los que puedes mejorar tu consumo de electricidad:

    • Utiliza programas de baja temperatura en los dos equipos excepto para ropa muy sucia y deja trabajar a los eficaces detergentes actuales.
    • Ponles siempre a plena carga o, de lo contrario, utiliza los programas de media carga.
    • Si en tu contrato de la luz cuentas con Discriminación Horaria, procura ponerlos a funcionar en las horas valle donde el precio del kWh es más barato.